ARCHIVO DE NOTICIAS: UNIVERSIDAD NACIONAL DE PIURA
PIURA
2008_MAYO_12_Lunes
Diario: CORREO
Pág. 02 Informe

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Duc in altum… ¡no me digas!

Jean-Noel Martínez
Director Instituto de Paleontología UNP


Mi amigo Miguel Godos, docente de la UNP, tituló una de sus últimas columnas ¿Qué tiene de bueno mi universidad?

No podía expresar mejor una pregunta que me vengo haciendo desde hace un buen tiempo.

Soy docente de la UNP y debo decir con toda franqueza que me gusta muchísimo el simbolismo del escudo de esta universidad. Su lema Duc in Altum (“Conduce hacia lo alto”) expresa perfectamente lo que debería ser el ideal de la universidad: elevar alumnos y docentes hacia lo alto del saber, a través de la excelencia académica.

Es una tarea muy noble y es la razón fundamental por la cual se crearon las primeras universidades. Sin embargo, debemos pisar tierra y preguntarnos si este lema realmente expresa una verdad en la cual la comunidad unepina cree con alma y corazón.

En julio del 2004, en el editorial de Geonoticias –el boletín informativo de la Sociedad Geológica del Perú- el Dr. José Macharé contaba la penosa experiencia que tuvo cuando tomó un examen de evaluación a un grupo de jóvenes geólogos procedentes de las varias escuelas de Geología del país.

En la prueba de cultura general (literatura, música, artes plásticas) el promedio fue de 3.4 sobre 10. Se abordó de todo: Los Comentarios Reales de Ricardo Palma, la Monalisa de Descartes o Los Miserables de Tostoievsk (?) son sólo algunos ejemplos de las múltiples “perlas” contenidas en las hojas de examen de los jóvenes profesionales. Sospecho que este tipo de prueba no daría mejores resultados en toda una promoción de egresados de las diferentes facultades de la UNP.

¿Qué falla en la universidad? Se escucha con demasiada frecuencia la falsa excusa de naturaleza económica: “No hay plata…”.

Por una perversión semántica, se tiende a medir en dólares el concepto de pobreza. No nos deberíamos olvidar –y menos en una universidad- que existe también la pobreza intelectual y moral, la cual es curiosamente “justificada” por un uso intensivo de los eufemismos.

Cuando un docente asume la enseñanza de materias que no le corresponden, teniendo en la misma casa de estudios verdaderos especialistas del tema (hay varios casos en la UNP), no lo deben llamar “improvisar”, ¿Cómo van a tratar con tanta falta de respeto a un colega? Corren el riesgo que lo tilden de “creído” (ya me ha pasado). No… Se trata simplemente de “un catedrático que muy honrosamente cumple con la carga académica que le han asignado a pesar de no ser especialista en el área”.

Un profesor que cobra regularmente a sus alumnos para que aprueben sus cursos no es ningún “corrupto”. ¡Qué tal lisura! Al máximo se tratará de “un docente que, por necesidad, adquirió algunas malas costumbres que debería intentar corregir”. En cuanto a un estudiante que hace sistemáticamente trampa en sus exámenes… !No lo vayan a tratar de sinvergüenza¡ Es sólo un “bandido” (palabra pronunciada con una sonrisa indulgente) o un “muchacho travieso”.

Soy docente de la UNP y yo sé lo que veo diariamente en mi centro de trabajo. ¿Duc in altum? No me consta hoy, pero espero con vehemencia que este luminoso lema se haga carne y realidad de una vez por todas.

 

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