ARCHIVO DE NOTICIAS: UNIVERSIDAD NACIONAL DE PIURA
PIURA
2008_MAYO_30_Viernes
Diario: CORREO
Pág. 09 Locales

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LA UNP Y LA SUTILEZA DE UNA JUEZA

Sentido común.
Ricardo Montero Lizama


La decisión de la jueza Vilma Temoche de no abrir proceso contra los seis funcionarios de la UNP, argumentando que no han trasgredido ninguna normatividad porque simplemente no la había, a pesar del sustento jurídico, puede también tipificarse como una leguleyada, ateniéndonos a la acepción que nos dice "aplicar el derecho sin rigor y desenfadadamente".

El hecho de no existir una normatividad para que la jueza actúe conforme a la necesidad de aplicar justicia, decidiendo evadirse. También es cierto que lo sucedido realmente en el caso “tercer examen de Idepunp” es de escándalo. Se violó la ética y se omitieron controles. No se crearon los procedimientos y normas que para tal efecto son imprescindibles dada la importancia del evento (¿adrede?).

A la jueza le importó un pepino su libertad de criterio y su juicio de valor para actuar conforme a lo que sucedió realmente y prefiere decidir cómodamente en base al resquicio legal que le otorga la falta de normatividad.

No olvidemos que, la no existencia de un manual de procedimientos para la realización de exámenes, no exime a los funcionarios responsables para establecer procedimientos que garanticen la transparencia del evento, incluso, están obligados.

Podemos legítimamente pensar que esta omisión o irresponsabilidad puede ser adrede (¿Por qué no?), pues ante la falta de una normatividad, bien se podría actuar con impunidad y lograr en caso se falle en el actuar doloso, resoluciones como la de la jueza Temoche.

Si nos valiéramos alegremente de esto, sería posible que por falta de una normatividad, dejáramos que eligieran a alguna empresa de los Sánchez Paredes para elaborar un plan de seguridad ciudadana. El caso del tercer examen del Idepunp, creemos es solo el hilo de la madeja, un descuido, un error de ejecución en las tantas acciones dentro del sistema corrupto y complejo existente al interior del claustro universitario.

Es la oportunidad para desenredar parte de esto por la salud educativa superior pública. También es cierto que algunos lazos y compromisos existentes entre parte del claustro y entes sociales y del Estado y sus actores, crean compromisos, complicidades y omisiones.

Ahí tenemos el caso de las licitaciones para las construcciones. Un análisis simplificado: Las obras pueden hacerse correctamente con el 90% del valor referencial (creemos, porcentaje realmente manejado por la empresa). Se han hecho con el 110% y aunque la norma lo permite, no lo sería si fuera concurso abierto. Son 20% en juego y que se permiten dada su especial constitución (fuera del porcentaje en el sospechoso manejo de costos). Billete grande si tenemos en cuenta que las obras sobrepasan el millón; que fácil se “Sacca” el billete.

Sería buena una profunda investigación con énfasis en esos signos exteriores de riqueza. Total, fuera de autonomías, es nuestro billete. Lo que es notorio y penoso es la confianza y menosprecio al control y a la opinión pública de estos sujetos, por una malentendida autonomía y por una inercia dañina.

 

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