ARCHIVO DE NOTICIAS: UNIVERSIDAD NACIONAL DE PIURA
PIURA
2008_JULIO_10_Jueves
Diario: CORREO
Pág. 06 Locales

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FERNANDO ESCALANTE “PARTICIPABA” EN LAS LICITACIONES DE LAS OBRAS
Un “trabajador” que cobra en la UNP no figura en el Reniec
Otra persona que figura en las planillas no recibió dinero
Javier Cobeñas Vega | Piura
jcobenas@epensa.com.pe


¿FANTASMAS? En la universidad trabaja una persona que no existe.

La Universidad Nacional sigue dando sorpresas. El Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec) no tiene en su base de datos el nombre de Fernando Escalante Marín, quien –según los documentos- ha participado de los procesos de adjudicación de obras y además ha cobrado subvenciones por realizar dicho “trabajo”. Fernando Escalante Marín figura en la planilla de pago por concepto de participación en el proceso de Licitación Pública N° 002 – 2006 de los servicios higiénicos que fueron construidos por la empresa Sacca Ingenieros S.A.C., los cuales actualmente están fisurándose y rajándose. En esa oportunidad ha cobrado 300 soles.

En esta misma planilla –y en otras- figura el auditor de la Oficina de Control Institucional, Carlos Talledo Adanaqué. Este trabajador nos ha entregado un documento de la misma Universidad Nacional en el que la tesorera de dicha casa de estudios deja constancia de que no ha recibido ningún pago por haber participado en los procesos de licitaciones. ¿Entonces, quién ha cobrado por él?

Fernando Escalante también figura como haber cobrado 300 soles en la Planilla de la Licitación Pública N° 003-2006 de la Facultad de Medicina Humana, obra que fue abandonada por el consorcio Aypate en medio de denuncias periodísticas de haber presentado una carta fianza falsa.

La misma persona ha participado de la Licitación Pública N° 005-2006 para adquirir la fibra óptica. En este documento aparece con el cobro de 300 soles.

Con este mismo monto de dinero figura en la Planilla de la Licitación N° 07-2007, Proceso en el cual se ha adjudicado la construcción de la Facultad de Derecho de la UNP. Esta obra la ganó nuevamente la empresa Sacca Ingenieros S.A.C., en la cual se ha quemado el sistema eléctrico por haber colocado un cable que no era el adecuado.

DEBE SABER
Escalante Marín también “ha participado” de la licitación pública N°.009-2006 para la construcción de las cafeterías. El monto cobrado es el mismo que los otros procesos.

“Hecha la Ley, hecha la trampa”

La columna
Julio Carmona
(Carmona.juliocesar@gmail.com)

Hay quienes le tienen pánico a la lectura de las leyes.
Los códigos Penal, Civil, de Ética y de estética (que también los hay), les resultan abominables, como ver un huevo frito con cebiche (se escribe “s” si está va acompañada de la “v”, Antonio Gálvez Ronceros dixit).

Incluso hay quienes suponen que la poesía es la antípoda del derecho. Pese a que insignes poetas han dicho lo contrario. Percy B. Shelley decía que  “Los poetas son los legisladores anónimos del mundo”. Honorato de Balzac, que creó en sus novelas una sociedad paralela a la francesa, decía haberse inspirado en su Código Civil. Andrés Bello, epónimo representante del neoclasicismo americano, fue el creador del Código Civil chileno que –tengo entendido- hasta ahora rige en ese país, y –relaciona con ello- el escritor argentino, Jorge Adolfo Mazzinghi, dijo que “Un poeta puede ser autor de un espléndido código civil”.

No hace mucho leí un extenso ensayo que demuestra las bases jurídicas de que se sirvió el fabulista Juan de la Fontaine para elaborar su famosa fábula de “La cigarra y la hormiga”.

Entonces cabe preguntarse ¿qué es lo que hace que, entre nosotros, prolifere esa aversión a las leyes? Yo –desde la galería, vale decir, como modesto observador- ensayo una explicación bifronte: la mala redacción y el pánico lector.

Por lo primer, debe reconocerse que la existencia de legisladores tipo Andrés Bello no es muy común, que digamos, en nuestro medio.

Ello da como resultado que los textos jurídicos no sean claros y directos, sino todo lo contrario: oscuros y capciosos, o sea de difícil lectura y de doble significado, y deben ser interpretados: aclarados y definidos en su recto significado, un “recto significado” que, como en el caso de la “interpretación auténtica” para la reelección de Fujimori, resultó ser una “sacada de vuelta a la Ley” de tal magnitud que, a la perfección, sirve como ejemplo para graficar el viejo aforismo que dice: “Hecha la ley, hecha la trampa”.

Ahora bien, por lo segundo, el “pánico lector” es reflejo fidedigno de lo alejada que está la gente de la lectura. Don Miguel de Cervantes Saavedra se describía como lector acérrimo señalando que leía hasta los paneles escritos que encontraba tirados en la calle.

Hogaño, estamos rodeados de paneles no sólo de los aludidos por el “Príncipe de las Letras Castellanas” (que hacen de nuestras calles relleno sanitario) sino de los letreros publicitarios, los quioscos de revistas y diarios, los volantes mosca que anuncian inverosímiles ofertas, etc.; pero nada de eso es aliciente para el surgimiento de pródigas promociones ciudadanas de lectores.

“En mar revuelta, ganancia de pescadores”, dice el refrán. Y en el mar de las leyes (y no es exageración) siempre hay un resquicio para “sacarle la vuelta a la Ley” si no ¿cómo se explica que siendo tan concluyente la norma (Constitución y Ley Universitaria) al señalar que los estudios universitarios del Estado son gratuitos, resulta que muchas –si no todas- las universidades nacionales han creado filiales que tienen el mismo carácter que las universidades privadas. Es decir, ser pagadas, a pesar de que la Ley Universitaria, en su Artículo 5°, dice: “Una Universidad no tiene filiales o anexos”.

¿De quién es la culpa?: ¿quién redacta la Ley?, ¿quién no lee la Ley?, ¿quién aplica mal la Ley? o ¿a quién le importa un comino la ley, pues lo que le interesa es su interés personal y no el interés nacional?

 

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